Remontó el terciopelo del café
en su garganta de hombre
con la cuchara pegada
el corazón del profesional
no vacilo en resonar los soles
se vació el bolsillo
cautivo a la musa
por el peso del azúcar
que no pude contener.
rabia o amargura por no estar a su nivel
o de la aprendiz de latidos
instructora de animos
Luego escupió el poema
sobre las paredes
como quien arma un tren o se fuma un cigarro
y quedó limpio por dentro.
el juego acabado en dias de bohemia
huyen los nervios ,despojados del hambre
fatalista o renovado del sentido
te falle y algundia escupire disculpas .
miércoles, 4 de julio de 2007
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